sábado, 9 de junio de 2012

Estado de Bienestar en Europa

¿Tiene el Estado de Bienestar los Días Contados?



Christian Joerges, un profesor alemán experto en la Unión Europea, se pregunta si el Estado de bienestar sobrevirá a la integración europea (Transtate Working Papers, nº 149, disponible online) y señala la necesidad de un cambio de paradigma. Su pesimismo no es el de un euroescéptico y no deriva necesariamente de la crisis, sino que se fundamenta en el análisis de una controvertida jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión (asuntos Viking y Laval). En sus numerosos artículos científicos Joerges se ha preocupado por demostrar que la Unión había venido a aliviar una parte del déficit democrático estatal, al ampliar el ámbito de la toma de decisiones más allá de las fronteras nacionales, adecuándolo a la dimensión transnacional del grupo de sujetos afectados por las mismas. Hoy en día resulta, sin embargo, cada vez más difícil ver el vaso medio lleno. La realidad es que en un momento crucial en que más que nunca las decisiones de un gobierno pueden tener consecuencias sobre todos los europeos, los intereses (y los miedos) nacionales han prevalecido sobre el interés supranacional. Las instituciones europeas han contribuido con su falta de iniciativa y liderazgo a esta profundización del déficit democrático estatal y de la Unión.

Entre las grandes carencias de la Unión, Joerges ha denunciado siempre la ausencia de políticas sociales europeas, en las que se respetara el principio de la unidad en la diversidad. Esta carencia se está manifestando con todo su dramatismo a la luz de la gravísima crisis financiera, económica, social, política.... (seguimos?) que amenaza incluso la subsistencia de la Unión. Los planes que se han puesto en marcha en Europa no han tenido en cuenta hasta ahora el impacto social y humano de las medidas de austeridad. La competencia en materia social sigue estando en manos de los Estados, pero las instituciones europeas podrían haber empujado para cambiar esta situación. Se podía haber aprovechado para impulsar los avances hacia una política social europea. Ello exigiría consensuar unos mínimos de protección social que habría que mantener en todos los Estados de la Unión.

Christian Joerges diagnostica perfectamente el problema más grave al que nos enfrentamos los europeos. Frente a la crisis, el objetivo de Europa no deber ser únicamente proteger y rescatar el sistema bancario, sino sobre todo  preservar el modelo del Estado de bienestar, un logro genuinamente europeo.

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