martes, 19 de febrero de 2013

¿Quién se acuerda de Haití?


Haití es el país más pobre de América Latina y uno de los más desfavorecidos del mundo. En 2011 ocupaba el lugar 158 de 187 en el Índice de Desarrollo Humano elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
La economía haitiana depende de la ayuda externa, siendo Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, especialmente Francia, los principales donantes. Debido a la deforestación salvaje, se ha producido la erosión de la tierra en su mayor parte estéril. A lo largo de su historia, los desastres naturales se han cebado con el país. El terremoto de 2010, un seísmo de más de 7 grados en la escala de Ritcher provocó una catástrofe humanitaria sin precedentes, con 300.000 muertos y millones de damnificados. Por si todo esto fuera poco, la historia de Haití desde la independencia se ha caracterizado por la inestabilidad política producto de los continuos golpes de Estado, que han propiciado incluso la intervención de la ONU en el marco del capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas. Un Estado inestable, débil, cuyas instituciones aparecen también degradadas por la corrupción, que puede ser calificado como un Estado fallido.  
Haití se proclamó independiente en 1804 tras la guerra contra Francia, potencia colonial desde 1697 fecha en la que España le cedió el territorio por el Tratado de Ryswick. La independencia fue también una lucha por la liberación de más del 90% de la población, de origen africano subsahariano, sometida a la esclavitud. La guerra de independencia haitiana se convirtió así en un símbolo de la lucha contra la esclavitud. De hecho el 23 de agosto, fecha en que comenzó la insurrección, fue proclamada por la UNESCO (Res. 29/C-40) como Dia internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición.
Tras los gobiernos autoritarios y criminales de los Duvalier y de varios golpes de Estado que se sucedieron tras la rebelión popular contra baby doc - Jean Claude Duvalier, que se vio obligado a exiliarse, J.B. Aristide fue proclamado presidente tras las elecciones democráticas de 1991. Aristide tenía que hacer frente al imponente desafío que suponía reflotar un país diezmado por el sanguinario mandato de los Duvalier, tolerado por Estados Unidos y apoyado en los sanguinarios Tonton Macoutes, una milicia paramilitar que fue utilizada por el régimen para reprimir cruelmente a la población.  De hecho,  el mandato del Presidente ARistide fue interrumpido por un golpe de Estado militar que se produjo tan sólo siete meses después de que hubiera accedido al poder. El golpe estuvo liderado por el General Cedras que impuso un gobierno golpista mientras ARistide fue obligado a exiliarse, primero en Venezuela y luego en Estados Unidos. El golpe fue condenado por la comunidad internacional, pero se impuso durante tres años, hasta que en 1994 el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en el marco del Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas, autorizó el despliegue de una fuerza multinacional en el país. No fue necesario hacer uso de la fuerza pues la mera adopción de la Resolución fue suficiente para que los golpistas decidieran abandonar el poder.  Aristide pudo volver al país y retomar su mandato. Tan sólo unos meses más tarde le dio el relevo democrático René Preval que se mantuvo en el poder hasta el 2000, año en que ARistide volvió a ganar las elecciones.
Naciones Unidas ha estado presente en territorio haitiano con distintas misiones, entre las que se incluyeron la Misión Civil Internacional en Haití, establecida en 1993 o la Misión de las Naciones Unidas en Haití (1993-1996) como misión de paz. Con la llegada de Preval al poder esta última Misión fue sustituida por la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Haití (1996-1997).
En 2004 Aristide fue nuevamente depuesto, pero esta vez por una rebelión popular y dejó el país bajo la apariencia de una renuncia al poder. El mandatario otrora aclamado por los haitianos había pasado a ser denostado por éstos. En ese mismo año se crea la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) que se encuentra en el país desde entonces. En 2006 se pudieron celebrar nuevas elecciones democráticas, en las que René Preval se proclama ganador y vuelve a ocupar la presidencia.
En el año en que estaba prevista la celebración de nuevas elecciones democráticas, el país se vio sacudido por el terrible terremoto que interrumpió la vida política y causó una verdadera catástrofe humanitaria. Las elecciones se pospusieron unos meses y de ellas salió Martelly como nuevo Presidente haitiano.
Hoy en día Haití con un 70% de la población viviendo en la pobreza, sigue requiriendo la asistencia de la comunidad internacional sin la cual no se puede garantizar la subsistencia de los haitianos.  En 2009 se constató que el país cumplía las condiciones fijadas por el FMI y el Banco Mundial para participar en la Iniciativa de Alivio de la Deuda para los Países Pobres Más Endeudados.  Tras el terremoto de 2010 el Club de París también pidió la cancelación de la deuda haitiana. La debilidad de las instituciones y la inestabilidad política multiplican su vulnerabilidad y hacen que se pueda hablar de un Estado fallido. La posibilidad de que se descubran yacimientos de gas y de petróleo, así como de oro, constituyen hoy por hoy la única puerta a la esperanza de un futuro más confortable para los haitianos.
Entre tanto, desde Naciones Unidas se expresa la frustración por la lentitud de los avances, incluyendo la falta de compromiso del gobierno haitiano por celebrar elecciones democráticas que están pendientes desde el pasado año

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