sábado, 6 de octubre de 2012

Libia: Breve Relato del Conflicto





En el marco de los movimientos populares agrupados bajo el lema de la primavera árabe. El pueblo libio animado por el espíritu democrático que había expulsado del poder a los Ben Ali en Túnez y a Mubarak en Egipto, se levantó contra el régimen del coronel Muamar El Gadafi. Paradójicamente el movimiento que acabará con el coronel se inicia cuando éste había sido rehabilitado por la comunidad internacional.
Gadafi, líder revolucionario que se instaló en el poder en 1969, había instigado y patrocinado acciones terroristas dirigidas principalmente contra Estados Unidos y los intereses de otros países occidentales. Especialmente grave fue el atentado que el 21 de diciembre de 1988 causó la desintegración en pleno vuelo de un Boeing 747 de Pan Am que volaba de Londres a Nueva York y que provocó 270 muertos.  Más tarde, otro atentado similar fue perpetrado contra un avión francés que cubría la ruta Brazzaville-París. A raíz de estos atentados de los que se acusó a agentes de la inteligencia libia, el régimen quedó internacionalmente aislado y sometido a sanciones internacionales. El desafío de Gadafi a la comunidad internacional se mantuvo hasta 2003, cuando reconoció la responsabilidad de nacionales libios en los ataques terroristas y se comprometió a indemnizar adecuadamente a las víctimas. En ese momento se levantaron las sanciones y Gadafi logró reiniciar sus relaciones con la mayoría de líderes occidentales que lo recibieron como un hijo pródigo.
Y justo cuando parecía que se estaba convirtiendo en un líder aceptado por la comunidad internacional, Gadafi se vio sorprendido por el rechazo de su propio pueblo, que se levantó contra él en febrero de 2011. Las protestas populares contra el régimen fueron subiendo de grado a medida que pasaban los días, y  Gadafi se decidió a resucitar su talante autoritario organizando una represión cada vez más brutal contra la población. La situación devino en una auténtica guerra civil.
En este contexto se invocó la responsabilidad de proteger y se solicitó una intervención de la comunidad internacional para detener la brutal represión. El Consejo de Seguridad calificó la situación como amenaza para la paz y mediante la Resolución 1970 exhortaba al régimen a detener los ataques y asumir su responsabilidad de proteger a la población. La Resolución 1970 (2011) se adoptó por unanimidad, en el marco del Capítulo VII de la Carta, y con el apoyo de las dos organizaciones regionales concernidas: la Liga Árabe y la Unión Africana. En ella se exigía el fin de los ataques contra la población civil y se adoptaban sanciones contra el régimen libio, incluyendo un embargo de armas, la congelación de activos de Gadafi y de su entorno, así como la prohibición de viajes. Además se daba traslado de la situación a la Corte Penal Internacional.
Ante el enroque del  régimen de Gadafi y la ineficacia de las sanciones para detener la represión, se adoptó una nueva Resolución en el Consejo de Seguridad, la 1973 (2011) en la que se autorizaba el uso de la fuerza para imponer una zona de exclusión aérea y se descartaba expresamente cualquier ocupación del territorio libio. Esta Resolución se adoptó con la abstención de Rusia, China y otros miembros no permanentes, entre los que se encontraba Alemania. Sobre la base de la misma se puso en marcha una operación que se inició bajo el mandato de Estados Unidos y que, en cuestión de días, pasó a estar bajo el control de una coalición internacional, primero, y de la OTAN después.
El asesinato de Gadafi a manos de los rebeldes, en octubre de 2011, propició la caída definitiva del régimen. El régimen transitorio que se instaló bajo la batuta del Consejo Nacional de Transición, puso las condiciones para la celebración de las elecciones democráticas de julio pasado. Estas elecciones, no exentas de incidencias, fueron aplaudidas por los observadores electorales internacional. Aunque la transición en Libia puede verse facilitada por el hecho de que el país tiene la mayor reserva petrolera de África, lo que significa que no depende de la ayuda exterior pues cuenta con una fuente de ingresos propia, lo cierto es que la situación en el país queda lejos de la estabilidad. El último y oscuro capítulo ha sido el asalto al consulado norteamericano en Bengasi, en septiembre de 2012, que ha provocado varias víctimas mortales entre las que se incluye el mismo embajador norteamericano en Libia.  Además, el conflicto libio ha provocado que haya gran cantidad de armas, incluyendo misiles, fuera de control con el peligro cierto de que pueda caer en manos de los islamistas radicales agrupados bajo el paraguas de Al Qaeda para el Magreb Islámico. Esto es un factor de riesgo añadido en una zona claramente inestable. De hecho este riesgo se ha concretado ya en Mali donde milicias islamistas se han hecho con el control del Norte del país. 

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