jueves, 22 de marzo de 2012

STOP al Reclutamiento de Niños Soldados




El 14 de marzo tal y como estaba previsto, el Tribunal Penal Internacional publicó su primera sentencia. Thomas Lubanga, lider del frente patriotico del Congo ha sido encontrado culpable  del reclutamiento y alistamiento de niños menores de 15 años de edad. El Tribunal, por unanimidad, ha considerado demostrado que durante un año y con objeto de crear un ejército, Lubanga fue de pueblo en pueblo reclutando niños, algunos de los cuales acababan integrando su guardia personal. Los niños en zonas de conflicto en África (y en el resto del mundo) estarán un poco más seguros después de esta Sentencia. Ya el solo enjuiciamiento había provocado movimientos entre las milicias de la República Democrática del Congo para detener el reclutamiento de niños soldados por el temor a verse sentados en un banquillo ante el tribunal penal internacional.




Las cifras de este juicio demuestran las grandes dificultades que el Tribunal Penal Internacional tiene que superar para llegar a un veredicto. La búsqueda de testigos y su traslado a La Haya puede convertirse en una misión imposible en determinados escenarios. En este juicio han intervenido 36 testigos. Habría que arbitrar mecanismos para éstos no tuvieran que trasladarse a La Haya y pudieran prestar testimonio desde sus lugares de origen, sin que esto les estigmatice. En este juicio estaban representadas 129 víctimas que han tenido la oportunidad de participar. Seguro que ha habido otras muchas que no estaban representadas. La participación de centenares de víctimas puede paralizar cualquier procedimiento. Es una participación que no está prevista en el caso de las Cortes Penales para Ruanda y la exYugoslavia. Es, sin duda, un avance que los que padecieron crímenes horrendos tengan la posibilidad de acceder a la justicia para participar en el proceso judicial y solicitar reparación por el daño sufrido, pero quizás habría que buscar otros canales para impedir que sus voces sean precisamente las que causen el bloqueo de la justicia. Se podría pensar en el establecimiento de comisiones de la verdad como complemento de los tribunales internacionales. Estas comisiones podrían organizarse sobre el terreno allí donde fuera posible. Serían una repuesta de los gobiernos locales a su obligación de sensibilizar sobre la situación de las víctimas y de ayudar a evitar su estigmatización favoreciendo su reintegración social. En Rwanda además de la Corte Penal Internacional para Rwanda, se está enjuiciando en el propio país por tribunales locales (incluso instituciones de justicia tradicional) y existe una Comisión para la conciliación y la unidad nacional.

Además de que se ha hecho justicia en este caso, hay que felicitarse también si como consecuencia de esta sentencia los niños de la República Democrática del Congo están más protegidos frente a este crimen atroz. Ojala vayamos hacia la erradicación de escenas como la de Johnny Mad Dog.

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